Las lentes de contacto son un instrumento invisible que mejora la visión y que hace posible que, en la actualidad, el 90% de las personas con defectos de refracción ocular puedan corregirlos. En algunas de estas ametropías -como por ejemplo una miopía considerable o una curvatura pronunciada de la córnea-, las lentes de contacto permiten una mayor agudeza visual que las gafas.
Al éxito de las lentes de contacto ha contribuido de forma decisiva la fabricación de materiales permeables al oxígeno y con una buena tolerabilidad.
Ya en el año 1509 Leonardo Da Vinci realizó los primeros intentos de corregir un problema de visión mediante sistemas ópticos con contacto ocular directo. Las lentes de contacto como las conocemos hoy en día, es decir, hechas de plástico y con una forma que se adapta a la córnea del ojo, se emplean desde finales de los años 30.
Tipos de lentes de contacto
El desarrollo y evolución de las lentes de contacto se inició con las lentillas rígidas; más tarde aparecieron las "semirrígidas", que son rígidas y flexibles al mismo tiempo, y finalmente las lentes de contacto blandas, con un porcentaje de agua cada vez mayor.
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